La Familia, sólido apoyo para el deportista
Viernes, Junio 11, 2010 | Entrevista de la Semana
Sin rodeos, con naturalidad y agrado, Luis Ernesto Michel Vergara, portero titular del Equipo Guadalajara, y uno de los tres cancerberos de la Selección Nacional Mexicana que compite en estos días en Sudáfrica en el Campeonato Mundial de Futbol, reconoció el respaldo que para él ha representado su familia:
“Siempre he sentido un incondicional apoyo de mis padres, y no sólo en el deporte. De ellos he recibido la educación, los principios, las bases y el empuje también para terminar mi carrera universitaria. Los tengo muy en alto; son los mejores padres y amigos para mí; nunca me han dejado bajar los brazos en los momentos difíciles y están siempre conmigo. Seguramente, ni en todo lo que me resta de vida podré retribuir lo que me han dado y enseñado. A ellos, y a mis cuatro hermanos, los admiro y los quiero mucho”.
Tras advertir que nunca le hacen entrevistas sobre el ángulo familiar, sino exclusivamente para hablar de futbol, el arquero de las Chivas Rayadas se dijo convencido, desde hace varios meses, de su aspiración a figurar en la terna de porteros para la máxima competencia del balompié: “Hago lo mejor que puedo, hasta en los entrenamientos, y lo disfruto. Todos vamos con un mismo fin: poner en alto a México. Me hierve la sangre tan sólo pensar que represento al país. Cuando Hugo Sánchez fue el entrenador, me convocó a la Selección y estuve en la banca en dos partidos amistosos: contra Brasil y contra Estados Unidos. Hoy, mi objetivo es levantar el nivel, primero en mi equipo y también en la Selección”.
Por cierto, hasta al cierre de esta edición, Luis Ernesto, en la etapa de preparación, había custodiado el marco de los tricolores en cuatro partidos completos, habiendo admitido solamente un gol y sin haber perdido. En las competencias regulares de la Primera División, se ha distinguido también por ser uno de los guardavallas menos goleados.
IMPORTANTE, LA CONCENTRACIÓN
Se le interrogó sobre las previsiones que adopta él antes de jugar un encuentro oficial, y así respondió: “Yo no recurro a las cábalas, pero sí me fijo muy bien en quiénes serán mis contrarios y analizo sus habilidades y características. También observo las condiciones físicas de la cancha, así como del clima y del aire. Se requiere mucha concentración, y por eso, en el vestidor, escucho con atención las indicaciones del Cuerpo Técnico, rezo una oración y hago debidamente el calentamiento”.
Asegundando en la charla, su mamá, la señora Beatriz Vergara de Michel, abonó: “Antes de cada concentración del equipo para cualquier partido, Luis Ernesto siempre nos pide la bendición, y lo mismo hace cuando sale en grupo, desde el autobús. En los partidos de local, al saltar a la cancha, nos ubica en la tribuna y se dirige a nosotros poniendo su mano en el corazón”.
El guardameta seleccionado, titulado como Ingeniero Industrial por la Universidad de Guadalajara, gusta de leer, sobre todo temas de Psicología: “También me agrada la Novela, pero me aplico más a la Maestría que curso sobre Psicología Deportiva. Ya hice un Diplomado en Habilidades Directivas y otro en Finanzas, por lo que creo que el conocimiento no riñe con el deporte”.
ASCENSO METEÓRICO
Don Jorge Michel Jiménez, el orgulloso papá, fue de los pioneros alumnos del Seminario Diocesano Menor de Autlán, y luego, en el de Guadalajara, cursó Humanidades y llegó hasta Filosofía. Así terció en la plática: “Gracias a Dios, Luis ahora está en el Guadalajara y en la Selección. Desde niño le gustó el futbol. Jugó en el ‘Cachorros’ de Sayula, filial de la Universidad de Guadalajara, aprovechando una beca que ofrecía la UdeG para juveniles, y fue dirigido por Mario “el Borjita” García en la Tercera División; pasó a la Segunda y, al desaparecer el equipo, pidió oportunidad en el Club Guadalajara y lo apoyó Jorge Dávalos. Luego estuvo uno y medio años en el Tapatío-Tijuana, de Primera A, y otro año en el Celaya, de la misma División. Después, fue prestado al Santos de Torreón por un año, ya en la Primera División, pero siempre suplente de Adrián Martínez”.
Por varios años, con admirable paciencia, aguantó en la banca a titulares como Zúñiga y hasta a Talavera, pero en especial a Oswaldo Sánchez, a cuya salida se adueñó del puesto con verdadera solvencia, al grado de convertirse en ídolo de la afición y en titular indiscutible, excepto en el lapso de un Campeonato completo, por una seria lesión del brazo.
“Recién llegado a Sudáfrica -prosiguió doña Bety- nos habló para platicarnos de lo emocionado y entusiasmado que está, ansioso de jugar o de apoyar a la Selección desde donde le toque. Yo le recordé que debe estar agradecido con Dios, como también valorar lo que hasta la fecha ha alcanzado por méritos propios; nadie le ha dado nada, y está donde se lo merece. Todos estamos fascinados por su trayectoria y muy orgullosos de él”.
Luego refirió que Luis les invitó y costeó a sus papás el pasaje y la estancia durante el Mundial, aunque se harán acompañar de Óscar, el hijo menor, quien está terminando la Carrera de Turismo, ya ha jugado en Segunda y Tercera Divisiones y aspira a la Primera A. El hijo mayor, Jorge, jugó en la Tercera y ahora es prestigioso ginecólogo; Cristian ha jugado en la Segunda y es Químico-Farmacobiólogo, en tanto que Juan Pablo es un excelente Chef de Cocina.
…Una familia muy unida, al pendiente, allá y aquí, del desenvolvimiento de una escuadra mexicana que, ahora sí, hace despertar esperanzas a millones de mexicanos.
Esta entrada fue publicada el Viernes, Junio 11, 2010 a las 11:42 am y está archivada en Entrevista de la Semana. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.

