Haití, entre el dolor y la esperanza


Martes, Enero 26, 2010 | Entrevista de la Semana

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Fuente: www.caritas.tv

Redacción: Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El rostro de la tragedia

“Acabo de regresar de Haití, habiendo llegado horas después de la catástrofe que afectó a aquella región”.

“Haití en un país en el que residen entre 7 y 8 millones de habitantes. De ellos, prácticamente la mitad se encuentran en situación de damnificados. Solamente en Puerto Príncipe existen cerca de 500 mil personas viviendo en la calle: en campamentos improvisados, en los parques, en los lugares públicos, en donde se han podido instalar”.

“A mi llegada inmediatamente me presenté con Cáritas de Haití para hacer presente a la región de América Latina y El Caribe a través de mi persona, y expresando la solidaridad con ellos”.

“Después de estos primero días, comenzó a establecerse el proceso de respuesta a la emergencia en vínculo con Cáritas de los Estados Unidos y Cáritas Internacional. A medida que fueron pasando los días fue llegando personal de Cáritas Internacional desde Roma, el encargado de las emergencias de América Latina y El Caribe, entre otros”.

Cómo canalizar la ayuda

“El primero de los retos que nos planteamos era cómo hacer llegar en ese momento la ayuda alimentaria a las personas que estaban en esta situación de hambre. Sostuvimos una reunión con los Obispos en la Nunciatura y se acordó que se atenderían a alrededor de 200 mil personas, para tratar de hacerles llegar, en primera instancia, los auxilios de agua y alimento necesarios para estos primeros días”.

“En los días siguientes se estuvo preparando lo que nombramos el ‘llamado de emergencia’, que se envía a todas las Cáritas del mundo para tratar de responder las primeras cuatro semanas a la emergencia. Las primeras dos, se requiere proveer alimento listo para comer; las otras dos semanas, se les brinda alimento que pueda prepararse, para que la misma gente se vaya organizando en los distintos”.

Para la distribución del agua

“La atención a los campamentos será con plantas potabilizadoras que permitirán que el agua de la ciudad pueda ser apta para el consumo humano. Como es obvio el vital líquido se encuentra contaminado por la gran cantidad de muertos que no han podido ser rescatados de entre los escombros, aunado a que ha comenzado a llover y todo se irá a los drenajes de la ciudad, muchos de los cuales también se encuentran dañados”.

“Se ha previsto que se pueda acercar agua a la población de manera permanente”.

Cómo volver a la normalidad

“A las personas que se encuentran en los distintos campamentos se les atenderá en carpas grandes, buscando que la vida pueda, poco a poco, ir retomando su ritmo normal. Es decir, se buscará que los niños puedan tener, en estas carpas, algunas horas de clases; así como las mujeres, que poco a poco puedan ir retomando sus actividades normales”.

“En esta primera etapa de atención a la emergencia, que abarca las primeras 4 o 6 semanas, se tiene que buscar la manera de rehabilitar los hospitales tanto en Puerto Príncipe como en algunas comunidades vecinas, cuyos nosocomios resultaron dañados”.

México en Haití

“Quiero compartirles que Cáritas Mexicana, a través de su red de Cáritas Diocesanas, hizo posible el establecimiento de un hospitalito, en principio con muy pocos recursos, con médicos mexicanos, religiosas mexicanas, paramédicos y dos médicos cubanos; en dicho establecimiento, hasta cierto punto improvisado en el entorno de la Catedral, se pudo atender a los más pobres entre los pobres”.

“El trabajo fundamental eran las curaciones y también algunas amputaciones; se realizaban entre 15 y 20 amputaciones diarias. Al principio los instrumentos eran muy escasos, pero poco a poco se fue recibiendo la ayuda, pudiéndose ofrecer mejores condiciones para atender a las personas”.

“Aunque la generosidad de todo el mundo se ha desbordado, los primeros en demostrarla han sido los habitantes de América Latina. La Iglesia en México llamó a una gran colecta nacional, los Obispos están profundamente involucrados, además del acopio de víveres que muchas Diócesis están haciendo llegar por distintos medios. En Chile, Brasil, Argentina, Venezuela, Perú, e incluso las Cáritas pequeñas de Centroamérica, las personas se están solidarizando con Haití para solventar esta primera parte de atención a la emergencia”.

Pasos hacia la reconstrucción

“La primera etapa incluye también el tratar de impulsar la economía en el País, pues por lo menos en Puerto Príncipe, la capital, la economía está totalmente paralizada, tomando en cuenta que el sistema bancario tampoco funciona por el momento”.

“Muchos comercios formales fueron derrumbados por la fuerza del terremoto, otros resultaron dañados y unos más, por temor al vandalismo, no han abierto. En este momento, impera la economía más bien informal”.

“Desde esa perspectiva Cáritas está buscando entregar dinero a cambio de trabajo. La gente puede comenzar a trabajar tanto en los campamentos, como en la limpieza de la ciudad, para comenzar a ofrecer mejores condiciones a la gente que permanece en Haití”.

“Fundamentalmente estos cuatro rubros: entrega alimentaria, potabilización del agua, rehabilitación de hospitales y atención de albergues, algunos con más de 10 mil personas, son en los que se está centrando la red de Cáritas en el mundo”.

¿Qué sigue después?

“Sabemos que la primera etapa de la emergencia tendrá un término y que después vendrá la etapa de la rehabilitación, este proceso lo llevará a cabo la Iglesia de Haití. Posteriormente vendrá el proceso de reconstrucción, en el que también se verá involucrada la Iglesia y en el que habrá que identificar qué es aquello, de las distintas ayudas que llegan de todo el mundo, que podrá ser utilizado”.

“Creo que la reconstrucción tendrá que ser una concertación de la comunidad internacional, no podrá ser la acción de un solo país; el liderazgo tendrá que ser llevado adelante por las Naciones Unidas y no solamente por una potencia en el mundo, de tal manera que, con la escucha de las aspiraciones del pueblo haitiano, pueda comenzarse este paso”.

Alternativas emergentes y solidaridad sin distinción de credo

“Las autoridades haitianas, en muchos casos rebasadas, han estado llamando a implementar un programa que lleve a la gente que se encuentra sin techo en Puerto Príncipe hacia el interior del país. Es decir, se busca regresar a la población a las zonas agrícolas y rurales para que puedan sobrevivir a partir de los medios de autosubsistencia”.

“El tema no es fácil. La ayuda ha llegado y se está distribuyendo, sin embargo la necesidad es tan grande que cualquier apoyo que pueda seguir llegando, será necesario para responder a la emergencia”.

“Decíamos que para las etapas de rehabilitación y reconstrucción, el papel de la Iglesia será fundamental”.

“Tuve oportunidad de reunirme con 80 sacerdotes de Puerto Príncipe, donde su Arzobispo, tristemente, falleció en el terremoto junto con su vicario general, y en esa reunión se hicieron presentes también pastores de otras denominaciones religiosas que querían sumarse también a la ayuda humanitaria.

“La entrega de ayuda por parte de la Iglesia se está haciendo sin distinción de credo”.

“En los primeros días, el tema de la seguridad al momento de la entrega de ayuda, era fundamental. Los camiones eran escoltados por las fuerzas de paz de la ONU, pero la Iglesia siguió sus propios caminos entregando el apoyo a través de las comunidades, de los párrocos que sobrevivieron, las congregaciones religiosas, e incluso por medio de las comunidades de hermanos de otras denominaciones, para que las ayudas llegaran a quienes las necesitan, principalmente en el ámbito alimentario que fue organizado por voluntarios que trabajan habitualmente en las parroquias; esa era la seguridad y la garantía de que la ayuda llegaría a manos de quienes la necesitan”.

No dejar de apoyar

“Cualquier cosa que hoy pueda hacerse, seguirá siendo rebasada por las necesidades que existen en Haití”.

“Haití se encuentra debatiéndose entre el dolor y la esperanza. El dolor no requiere ser explicado, pues se muestra en las imágenes que a través de distintos medios nos llegan, sin embargo, las imágenes quedan cortas frente a lo que se puede experimentar cara a cara con la tristeza de la gente, pero en medio de todo esto uno se da cuenta de que Haití es un pueblo que permanece de pie, a pesar de la devastadora tragedia no es un pueblo que se encuentra postrado. Alrededor de la sede de Cáritas, todas las noches se escuchaban cantos religiosos de súplica a Dios, pero también de agradecimiento por el don de la vida”.

“Esperamos que la sacudida que sufrió Haití, pueda seguir sacudiendo las conciencias de todos los que vivimos en este mundo”.

Esta entrada fue publicada el Martes, Enero 26, 2010 a las 4:29 pm y está archivada en Entrevista de la Semana. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.


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