El sacerdocio, sublime ideal
Viernes, Mayo 29, 2009 | Noticias Arquidiócesis de Guadalajara
Oxcar Maldonado V.
¿Cómo revelar la experiencia de aquellos días, tan maravillosos? La utopía estaba al alcance de la mano. En todos los campos se dibujaban comienzos, se abrían caminos de esperanza. Finales de 1963. Cosecha abundante de vocaciones. El Seminario no tenía espacio para recibir tantas y tan promisorias semillitas, reunidas de todos los horizontes diocesanos.
Chiquillos llenos de ilusiones, estimulados por sacerdotes jóvenes muy entusiastas, por párrocos paternales amantes de sus pueblos y parroquias. Tantos estímulos, tantas seguridades, una familia que impulsaba, una madre que vivía su elección por ofrecer un hijo al Señor.
Guadalajara especialmente, en el parteaguas en su historia moderna. Cosas nuevas, únicas en México estaban sucediendo.
“…Guadalajara, aunque todo cambie, no cambies tú; Guadalajara, aunque todo se vaya, quédate tú, sé siempre tú, Guadalajara maternal y fecunda. Guadalajara brava, como el jinete de Santiago, el de las batallas; Guadalajara criolla, Guadalajara inconfundible, como las torres de tu catedral” J. Ruiz Medrano(1903-1967).
La aprisionaba en su puño amoroso para no dejarla ir. Pero Guadalajara de las canciones de Gonzalo Curiel se asomaba a un futuro de vértigo. 1950 y 1960 le deparaban tantas cosas. 1953, terminaba González Gallo y venía Agustín Yañez. La Central Camionera de Analco fue un impacto. Llegó el agua de Chapala. Era la época del ya merito para Chivas. 1956, el estadio Jalisco a la vista. En 1957 inicia la época del campeonísimo. El 3 de enero toda Guadalajara estaba en el campo Oro. Minuto 94, Chava Reyes cambiaba la historia. 17 de noviembre de 1958. José Garibi Rivera es elegido primer Cardenal mexicano por SS Juan XXIII. El 31 de enero de 1960 empieza a funcionar el estadio Jalisco.
Los cambios de vértigo, nos asombraban, entusiasmaban, hacían soñar. Era octubre de 1963. En ese año se edificaba el Condominio.
LA COSECHA VOCACIONAL
La cosecha de alumnos para el seminario fue muy numerosa. Totatiche, Ciudad Guzmán, Lagos de Moreno y San Juan de los Lagos preparaban su cuota generosa. En Guadalajara, unos iniciaron en Santa Teresita, otros en Tapalpa. Allá el padre Felipe Aguirre, tan estimado, el padre Pedro Castro, el padre José Naranjo. En Roma el Concilio, nuevas propuestas. “La Ratio fundamentalis, la Ratio Mexicana” nuevas orientaciones para la vida del seminario. Así que unos años y los alumnos de nuevo ingreso habían de estudiar como los alumnos de la secundaria y preparatoria. Por eso unos de los seminaristas de 1963 siguieron estudiando en Tapalpa. Duraron dos años y medio. Hasta que se congregaron en el Seminario Menor Nuevo de Lázaro Cárdenas. En 1964 llegaría el ciudadano un millón. Un nuevo seminario bien amplio por Vallarta y Lázaro Cárdenas. A estrenar casa.
Que auge tenían los días de los papás, los campeonatos de Santo Tomás, a todo lujo y organización, las fiestas del Corpus, las posadas, nacerían luego los campos misión. Las grandes e inolvidables aventuras apostólicas, las magníficas casas de vacaciones, que en esos años se adaptaron. Este era el clima y espiritual de esos años para la formación de los seminaristas. Terminaba la década de los 60’ y venía el tiempo del padre rector Francisco Villalobos de visiones, de apertura, de experiencias nuevas en cuanto a participación cultural en la vida de Guadalajara. La llegada de don Juan Sandoval con el mejoramiento de la economía y el orden interno.
Don José Garibi Rivera terminaba su ministerio y venia don José Salazar López. Dos nuevas diócesis condicionarías los destinos de los alumnos de esta generación.
La ordenación fue el 14 de mayo de 1978 básicamente. Algunos en otras fechas, como el grupo de 5 en diciembre, entre ellos don Javier Navarro. De ahí, hace 31 años volaron a sus destinos apostólicos. Por eso ahora este 15 de mayo de 2009 se han reunido para su misa de acción de Gracias. Fue en el templo de Santa María Goreti, Jardines del Country, Circunvalación y Ávila Camacho. A las doce del día.
Presidió el señor cura David González, la homilía a cargo de Tarcisio Hernández. El Evangelio muy expresivo: Este es mi mandamiento… nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Ya no los llamo siervos… a ustedes los llamo amigos…
Terminada la Misa se tuvo un muy agradable convivio, abundaban las bromas, los recuerdos y, más que nada, la cordialidad. Hoy se han reunido estos actores importantes del acontecer histórico y eclesial.
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