Poner fin al racismo, la discriminación y la intolerancia
Lunes, Abril 20, 2009 | Noticias de la Iglesia Universal
Ciudad del Vaticano.- Después del rezo del Regina Coeli desde Castelgandolfo, el Papa felicitó a “los hermanos y a las hermanas de las Iglesias Orientales que, siguiendo el Calendario Juliano, celebran hoy la santa Pascua. Que el Señor resucitado -dijo- renueve en todos la luz de la fe y dé abundancia de alegría y de paz”.
El Santo Padre se refirió a continuación a la Conferencia de examen de la Declaración de Durban de 2001 contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la relativa intolerancia, organizada por Naciones Unidas, que comienza este lunes en Ginebra. “Se trata -dijo- de una iniciativa importante porque aún hoy, a pesar de las enseñanzas de la historia, se registran estos fenómenos deplorables. La Declaración de Durban reconoce que “todos los pueblos y las personas forman una familia humana, rica en diversidad, que han contribuido al progreso de la civilización y de las culturas que constituyen el patrimonio común de la humanidad. La promoción de la tolerancia, del pluralismo y del respeto puede conducir a una sociedad más inclusiva”. A partir de estas afirmaciones se requiere una acción firme y concreta, a nivel nacional e internacional, para prevenir y eliminar toda forma de discriminación y de intolerancia. Es necesaria, sobre todo, una vasta obra de educación, que exalte la dignidad de la persona y tutele sus derechos fundamentales. La Iglesia, por su parte, reafirma que sólo el reconocimiento de la dignidad del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, puede constituir una referencia segura para este empeño. Desde este origen común, de hecho, brota un destino común de la humanidad, que debería suscitar en cada uno y en todos un fuerte sentido de solidaridad y de responsabilidad. Formulo mis votos sinceros para que los Delegados presentes en la Conferencia de Ginebra trabajen juntos, con espíritu de diálogo y de acogida recíproca, para poner fin a toda forma de racismo, discriminación e intolerancia, marcando así un paso fundamental hacia la afirmación del valor universal de la dignidad del ser humano y de sus derechos, en un horizonte de respeto y de justicia para toda persona y pueblo. (VIS)
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