Se pide ayuda para familiares de niños enfermos
Miércoles, Febrero 11, 2009 | Noticias de la Iglesia Universal
Ciudad del Vaticano.- Este miércoles 11 de febrero se celebra la fiesta de la Virgen de Lourdes. Para esta ocasión, el Santo Padre da a conocer un mensaje como motivo de la XVII Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra todos los años este día. “Este año nuestra atención se dirige especialmente a los niños -escribe el Papa-, y entre ellos a los enfermos y a los que sufren. Hay pequeños seres humanos que llevan en el cuerpo las secuelas de enfermedades que invalidan y otros que luchan contra males todavía incurables a pesar del progreso de la medicina”.
“Hay niños heridos en el cuerpo y en el alma por los conflictos y las guerras, y otros víctimas inocentes del odio de insensatos adultos. Hay ‘chicos de la calle’, privados del calor de una familia y abandonados a sí mismos, y menores profanados por gente abyecta que viola su inocencia, causándoles una herida psicológica que los marcará para el resto de la vida. No podemos olvidar el número incalculable de niños que mueren de sed, de hambre, por ausencia de asistencia sanitaria, ni tampoco a los pequeños refugiados y prófugos que dejan junto con sus padres sus tierras buscando condiciones de vida mejores. De todos estos niños se eleva un silencioso grito de dolor que interpela nuestra conciencia de seres humanos y de creyentes”.
“La comunidad cristiana, que no puede permanecer indiferente ante situaciones tan dramáticas -prosigue el texto-, advierte la necesidad imperiosa de intervenir. Espero, por tanto, que la Jornada Mundial del Enfermo brinde también la oportunidad a las comunidades parroquiales y diocesanas de ser cada vez más conscientes de que son ‘familia de Dios’ y les lleve a hacer perceptible el amor del Señor, que pide que “precisamente en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad”.
“La dedicación y el compromiso constantes en servicio de los niños enfermos son un testimonio elocuente del amor por la vida humana, en particular por la vida de los que son del todo débiles y dependen absolutamente de los demás. Es necesario afirmar con fuerza la dignidad suprema y absoluta de toda vida humana. Con el pasar del tiempo no cambia la enseñanza que la Iglesia proclama incesantemente: la vida humana es bella y hay que vivirla con plenitud también cuando es débil y está envuelta en el misterio del sufrimiento”.
Por último, Benedicto XVI manifiesta su “aprecio y aliento a las organizaciones nacionales e internacionales que se ocupan de los niños enfermos, sobre todo en los países pobres, con generosidad y abnegación”, y a todos cuantos “se dedican con amor a curar y aliviar los sufrimientos de los enfermos”. (VIS)
Esta entrada fue publicada el Miércoles, Febrero 11, 2009 a las 9:41 am y está archivada en Noticias de la Iglesia Universal. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.
