Renovar el amor al prójimo
Jueves, Febrero 26, 2009 | Noticias Arquidiócesis de Guadalajara
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
“La Cuaresma es un tiempo que instituye la Iglesia para preparar la Pascua. Tiene un doble matiz: bautismal y penitencial”, refiere el Padre Salvador García Radillo, quien actualmente sirve en la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en la Colonia Chapultepec Country.
“Uno de los signos es la preparación al Bautismo, todos los domingos de Cuaresma, de los Catecúmenos. Culmina el Sábado Santo con la Vigilia Pascual, que tradicionalmente era el día en que se bautizaba a todos los adultos, de modo que es una fecha muy significativa. Por tanto, uno de los signos importantes de la Cuaresma es el bautismo.
Signo penitencial
“La Cuaresma se abre con el Miércoles de Ceniza que es el principal signo de penitencia en el Antiguo Testamento. La penitencia acompaña toda la Cuaresma como un modo de volver a Dios y de conversión, y con un cambio de vida también social en el que se exprese la justicia, la verdad y el respeto.
Hay algunos días de la Cuaresma en que la Palabra de Dios es más fuerte, sobre todo los domingos que nos invitan a la reflexión; pero en este tiempo no se trata solamente de Penitencia externa, que es necesaria, sino también de interna.
En cuanto a los signos externos, se nos invita a que en este tiempo, especialmente, vivamos de manera austera y caritativa, es decir, con el ánimo de ayudar a los demás. Privarnos de algunas cosas, para ayudar a quienes tienen necesidad de muchas.
El ayuno, por ejemplo, es privarse de algunos alimentos, pero dicen los libros sagrados es sobre todo privarse del mal”, explica eeste Sacerdote, quien celebró 77 años de edad el pasado 24 de febrero.
El eje central es el amor al prójimo
Del sentido penitencial de la Cuaresma viene la tradición de ofrecer sacrificios y ayunos, que hoy en día muchas personas aprovechan incluso para ponerse a dieta y darle un beneficio al cuerpo con un sentido más de mera vanidad que espiritual.
“Debemos ofrecer, por ejemplo, la caridad que demuestra nuestro amor al prójimo”, pero no sólo dando una moneda que nos sobra a quien nos la pide en una esquina, sino con el verdadero sentido de ‘Privarnos del mal’. Esta privación constituye un acto de caridad, pues, por maldad, muchas personas dañan la vida, no sólo la propia, sino la de sus prójimos. En un matrimonio donde el esposo es infiel, le echa a perder la vida a toda la familia. Entonces, el sacrificio principal debe ser salir del pecado y poner en práctica la virtud de la caridad. Acto de caridad es, así mismo, acercarse al hermano de manera positiva, mostrándole nuestra solidaridad, ejerciendo la justicia, y afianzando nuestras convicciones.
La Cuaresma es una renovación Pascual que no termina con los cuarenta días previos a la Semana Santa, sino que se prolonga a 50 días de gozo y de triunfo. Es una medalla con dos caras: Cuaresma y Pascua.
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